Cita con…

José Antonio Gutiérrez Fuentes

Académico electo de la Real Academia de Doctores de España

Consejero Honorífico de la Fundación Lilly

José Antonio Gutiérrez investiga desde la primera mirada. Médico especialista en Medicina Interna, ha sido director del Instituto de Salud Carlos III y de la Fundación Lilly desde su constitución, en abril de 2001, hasta 2012. Testigo privilegiado de la situación de la ciencia en España, para este experto una de las claves está en que “en España los científicos debemos organizarnos para reivindicar el papel de la ciencia”.

Entrevistado por: Verónica Fuentes

“El político no está para hacer ciencia, está para ayudar a que los científicos la hagan”

“En España los científicos debemos organizarnos para reivindicar el papel de la ciencia”.

Verónica Fuentes (VF): Has sido director de la Fundación Lilly desde 2001 hasta 2012. ¿Cómo ha cambiado la ciencia en España en estos 15 años?

José Antonio Gutiérrez Fuentes (JAG): En 2002 tuvimos el privilegio de escribir un libro que analiza dicha situación, llamado Reflexiones sobre la ciencia en España, y que se ha reeditado recientemente con el añadido de “Cómo salir del atolladero”. Eso es lo que me permite decir que, aunque ahora somos más productivos y hacemos más ciencia, las dificultades básicas son prácticamente las mismas que hace tres lustros.

VF: ¿Y cómo vaticinarías los siguientes 15 años en materia científica?

JAG: Confío en que, entre todos, seamos capaces de diseñar un panorama mejor. En este país estamos habituados a esperar el advenimiento de un gobierno que resuelva los problemas. Eso se tiene que acabar. En España los científicos debemos organizarnos para reivindicar el papel de la ciencia, sin esperar que la administración de turno lo solucione. El político no está para hacer ciencia, está para ayudar a que los científicos la hagan.

JAG: Debemos interiorizar que “ciencia es lo que acepta la comunidad científica” y “lo que hacen los científicos”. Y que “el conocimiento no necesita del visto bueno de la legislación para convertirse en ciencia”.

VF: ¿Cuenta España con una cantera de jóvenes investigadores que aseguren ese futuro mejor?

JAG: Yo diría que sí, no somos menos inteligentes que las personas en otros países de nuestro entorno, aunque es verdad que tenemos una universidad que no funciona excesivamente bien y es uno de los talones de Aquiles de la propia ciencia. Se producen muchos licenciados que terminan la carrera, que son muy capaces de hacer un desarrollo importante en investigación y que, como no encuentran cómo hacerlo aquí, se están yendo fuera. El futuro puede estar en los movimientos asociativos de investigadores que se están promoviendo en el extranjero.

VF: Uno de los problemas en este sentido es la financiación. ¿Cuál podría ser la fórmula para lograr unas mejores cifras?

JAG: Si juntamos la financiación que proviene del sector público y privado y lo contextualizamos con el PIB, estamos más o menos en un 1,27%. En estos últimos años no solo no hemos aumentado, sino que hemos disminuido. La media de los países de la OCDE está en un 2%, casi el doble. No invertimos lo suficiente, pero si además analizamos de dónde vienen esos capitales, nos damos cuenta de que el sector público pone por encima del 50%. En los países realmente comprometidos con la ciencia esto no es así. Tenemos que atraer más interés y participación del sector privado, pero para eso hay que diseñar de una forma atractiva la inversión en I+D en España.

VF: ¿EE.UU. es el espejo en el que deberíamos mirarnos?

JAG: En EE.UU. el sector privado pone por encima del 75%, evidentemente es el país que más ciencia produce y que tiene más interiorizado todo esto. De ellos debemos aprender cosas, pero no es la meta porque nosotros tenemos nuestra propia idiosincrasia. El objetivo es aproximarnos a esos modelos, pero sin perder de vista lo que somos. En ciencia no se pueden producir milagros, el retraso acumulado que llevamos no lo vamos a superar porque, por ejemplo, se haga un Real Decreto. Pero sí se pueden sentar las bases para que, en no demasiado tiempo, se revierta la situación a una mucho mejor.

VF: Una cosa es investigar y otra que los resultados lleguen a la sociedad. ¿España tiene conseguida la transferencia del conocimiento desde las instituciones hasta la ciudadanía?

JAG: La transferencia depende primero de que el conocimiento exista y sea de calidad, que sea innovador. Y segundo, de que ese conocimiento pueda ser transferido desde quien lo gestiona, desde quien lo crea. Eso quiere decir que son los grupos investigadores que están en la universidad o en los organismos públicos quienes lo tienen que trasladar o transformar en interés empresarial. Aquí debemos trabajar mucho en casar los logros de las universidades con las empresas, para que finalmente el nuevo conocimiento llegue a la sociedad.

VF: Antes de gestor, ejerciste la medicina interna. ¿Cuáles son las dificultades para investigar desde la práctica clínica?

JAG: Fundamentalmente estructurales, porque la investigación clínica es por definición la que se hace con pacientes en hospitales. Estos centros dedican sus presupuestos a la asistencia y dejan como secundario la docencia y la investigación porque no ven la necesidad de ser competitivos ni que estos aspectos les reporten un mayor crédito de cara a la sociedad. Pero algo está cambiando. Hasta ahora los hospitales tenían su “clientela” asegurada, sin embargo, desde que podemos elegir e ir al centro que consideremos mejor, aquellos aspectos empiezan a cobrar importancia. Previsiblemente, esto va a influir también en que se doten más medios y se haga más y mejor investigación en los centros hospitalarios.

VF: ¿Qué logro en materia de salud te gustaría alcanzar en los próximos años?

JAG: Lo fácil sería decir que se alcanzara una cura para el cáncer, ya que es la razón por la que más se muere precozmente en España. Pero eso es algo que no podremos ver a corto plazo al tratarse de una enfermedad muy compleja. Lo importante es seguir aumentando el conocimiento y, a través de este, irán aflorando soluciones a las enfermedades. Mi deseo es que seamos capaces de avanzar y, sobre todo, que ese avance sea serio y consolidado. Que España entre en una senda de progreso científico y que éste se asegure sin depender del color político de cada momento.

La ciencia la tenemos que hacer los científicos, organizándonos de forma que seamos oídos por la sociedad y escuchados por los políticos, sean del color que sean.

Eso, y que se diseñen las estrategias para que los nuevos conocimientos lleguen, a través de su desarrollo empresarial como aplicaciones en forma de medicamentos o dispositivos sanitarios, a los pacientes que los esperan.

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